triángulo de las bermudas Nov17

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triángulo de las bermudas

Luego de casi 18 años de tener la agencia, de disfrutar como locos y en muchos casos, sufrir bastante con algunas personas, un día decidimos identificar y renunciar a clientes que catalogamos “Triángulo de las Bermudas”. La categoría suena rara, pero van a ver que es sumamente ilustrativa: son clientes con los cuales toda la gente talentosa que tenemos, funciona mal.

Ha pasado en numerosas ocasiones. Nos sucede que creativos, ejecutivos, diseñadores, etc. que, para cualquier cliente trabajan perfecto y son valorados, con los TDB, casualmente, empiezan a “fallar”. Rarísimo, ¿cómo puede ser? ¿Cómo puede darse que gente eficiente y lúcida para el resto de los clientes, solamente con uno se vuelva torpe? Por el mismo fenómeno del Triángulo de las Bermudas; así como los aviones enloquecen y caen al mar, o los barcos maravillosamente marineros naufragan en misteriosos vórtices; esta gente talentosa fracasa estrepitosamente con un cliente en particular.

¿Por qué se da que alguien sea un TDB? Es un fenómeno que según yo, es policausado; muchas cosas convergen para convertir a un ser humano en alguien experto en hacer que los otros hagan las cosas mal. Podría enumerar algunas que me vienen a la mente.

  • Una primera causa podría ser su mera constitución psicológica: alguien obsesivo, insatisfecho de la vida, inseguro, que proyecta en los demás todas esas insatisfacciones y los culpa de ellas. Un claro ejemplo es aquella persona que no sabe lo que quiere y te pide alternativas y más alternativas para descubrirlo, en un camino mayéutico bastante traumático. Como vos tampoco sabés lo que quiere –porque no tenés telepatía- fallás, y en cada intento, te comés un feedback negativo y desmotivador.
  • Una segunda causa podría ser el maquiavelismo: quejarse como método para pagar menos, o no pagar. Ojo que los clientes TDB son perdidosos, nunca vas a ganar plata con ellos, porque trabajarás desproporcionadamente para logar algo ínfimo… si es que te paga. Estos tipos se quejan metodológicamente para que vos sientas que estás haciendo las cosas mal, y entonces, te veas moralmente obligado a hacerles descuentos o no cobrarles. Cuidado con estos manipuladores.
  • Y una tercera causa, podría ser la cultura organizacional de su empresa. Hay organizaciones en donde las personas están tan presionadas y seteadas para maltratar a los proveedores, que cuando te agarran, te exprimen de mala forma y si, por casualidad, llegás a hacer algo bien (según ellos) no te dan ni las gracias. Son personas que piensan que trabajar para ellas es una especie de privilegio del que no sos digno, por ser un vil proveedor, y el costo a pagar por semejante regalo divino, es el maltrato. Acá hay un post sobre este tipo de gente, y acá hay una anécdota real sobre un caso en particular.

Pero volvamos a la vivencia. Se imaginarán que el día a día con un cliente TDB es algo muy poco ameno. Él sufre de una insatisfacción crónica e irremediable; se queja constantemente, exige infinitas opciones porque nada le gusta, nos llama a Fabi o a mí para criticar a nuestros empleados y para decirnos lo decepcionado que está. Y a nosotros no nos va mejor, porque sufrimos costos emocionales, económicos y de calidad de vida. Te hace llorar a la gente. No ganás alegría y no ganás plata. Un dolor de huevos, bah.

Sin embargo, que nadie se angustie, porque la solución es mágicamente simple, y es renunciar a esos clientes. Renunciar, irte, dejarlos, con la mejor educación y el mayor preaviso posibles. Porque es claro que el problema no somos nosotros (si así fuera, andaríamos mal con todos los clientes) sino ese cliente en particular.

No saben lo liberador que es identificar a un cliente TDB, y librarse de él. Es hermoso el momento de reunirse, llevarle un pendrive con todos sus archivos y decirle amablemente “Fulano, a partir de ahora renunciamos a la cuenta, avisanos cuándo podemos hacer la transición”. Generalmente, la persona no quiere que renuncies, porque el TDB sabe que en el fondo laburás bien y sos buen pibe, pero no te lo reconoce. Entonces, graciosamente, te dice que no todo es tan malo y te regala “una nueva oportunidad”, o un “F5” como nos dijeron una vez. Vean, es la misma táctica manipuladora: él es bueno y vos sos malo, pero como él es tan bueno, te da una nueva oportunidad para que vos seas menos malo.

Hay que negarse.

Y salir, y tomarse una cervecita, para festejar.

No se pueden hacer buenos negocios con malas personas. Fabi´s dixit.

© JIR