Cumple de Bauti Jun13

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Cumple de Bauti

Asunto del mail: cumple de Bauti.

Cuerpo del mail: ¡Hola a todos! El sábado tal le festejamos el cumple a Bau en la canchita de fútbol de Crámer tal número, a tal hora. No falten. Besos, Lili.

Re: ¡Qué buena idea, Li! Llevo a Nico. Besos, Pau.

Re: Re: Super diver!!! Vamos! Besis, Ine.

Re: Re: Re: … y así hasta un mínimo de 15 y –hasta ahora– un máximo de 174 mensajes (computados por este cronista).

***

Algo se malogra en el instante en que toda mujer inteligentísima, plena de sentido común y ejecutividad swichea a modalidad mami. Cuando activa cualquier medio electrónico con el fin de dirigirse a las otras mamis del cole para coordinar la cosa más trivial, es como haberle dado de comer al gremlin después de las doce.

El ejemplo del cumple es el caso más cotidiano y menos enojoso, aunque no lo crean. Porque hay otros en donde las cadenas arrancan criticando a otra mami, a la maestra o a un nene, con lo cual vislumbren cómo sigue el clima. Y allende todo cálculo es cualquier cadena para organizar algo complejo, como una fiesta o campamento. Por eso, mejor volvamos a lo simple y diseccionemos la comunicación sobre el convite:

  • Casi siempre, luego de la frase “cumple de” viene el diminutivo de un nombre generacional de moda, de esos que hay 5 nenes por grado que se llaman igual. Los de mi edad eran Marcelo y Diego para hombres, y Andrea, Verónica y Patricia para mujeres. Luego vinieron los Santiagos (Santi), los Valentinos, Valentinas y Valentines (Valen), las Agustinas y Agostinas (Agus y Agos), Antonelas (Anto) y Juanas (Juani). Ahora son Bautistas (¡Bauti!), Lázaros (Laza), Facundos (Facu), Santinos (Santi –no confundir con Santi de Santiago–), Francos, Faustos y así. O sea, el niño mencionado luego de “cumple de” pueden ser cinco pibes del grado, cincuenta pibes del colegio y diez del club. Porque la mami nunca pone el apellido, ella cree que Bauti es el único Bauti de la República, y que el resto del millón ochocientos cincuenta mil Bautis del país tendrán otro diminutivo. Claro, quizá ustedes, lectores, deducirán que tenemos el apellido de quien invita y, por ende, la piedra angular para establecer la identidad de Bauti. No, amigos, porque el apellido es el de la mami, no el de el papi de Bauti, con lo cual, a no ser que la mami se apellide de una forma exótica como von Clausewitz o McCartney, su apellido no nos dará ninguna pista de quién es el Bauti único e irrepetible que invita al cumple.
  • Un factor que suele complicar lo anterior es que generalmente la mami no concibe que algunas otras mamis tengan más de un hijo en el cole, con lo cual, Bauti puede ser uno de los Bautis de cualquier grado y a la mami receptora de la invitación le será imposible adivinar a cuál de sus hijos llevar al cumple, porque pueden ser todos, ya que cada uno de ellos tiene por lo menos tres Bautis como compañeros de grado. La mami invitadora jamás va a especificar “Bauti de 4to A” ni –ya vimos– mucho menos usará el apellido, porque –ya vimos– hay un solo Bauti en el territorio nacional y todos sabemos quién es.
  • Sumémosle el alud de respuestas y contrarespuestas. Acá uno se schocklenderiza un poco aunque sus valores cristianos impiden que pase a la acción, ya que las mamis adoran coordinar no en privado sino tribalmente pormenores tales como quién lleva y retira a Lauti al cumple de Bauti, preguntar y repreguntar si era el sábado tal o cual, y debatir si hacemos regalo juntos o separados. Si esto no fuera lo suficientemente intolerable, luego de los asuntos macro, siguen los asuntos micro, como mensajes-cuasi-chats de sintonía fina de horarios y acoplamientos minúsculos entre dos mamis, pero copiando a todas las demás; porque la mami es su propio paparazzi y gusta de que todos sepamos cada detalle de lo que hace y dice.
  • Suele haber un chile jalapeño para darle sazón la cadena comunicacional, y es que algunas mamis son pendencieras y les agrada desollar vivas a otras de su misma especie. E intuyo que copiar a las demás debe estar bueno, porque provoca polémica, se obtienen alianzas y se separan los clanes del grupo; o simplemente, porque se demuestra que toda mami está al alcance del filo de alguna lengua justiciera y no debe hacerse la loca so pena del castigo de la turba. El problema es que muchas veces, el chismorreo contamina algo tan inocente como la invitación al cumple de Bauti, con lo cual, a todos los mensajes de organización de tan magno evento, se le suman las controversias éticas y morales de cierta conducta, omisión o actitud de alguna mami que otra mami considera que debe ser sometida a juicio popular. Al igual que con las ejecuciones públicas del ISIS, el efecto escarmiento funciona bárbaro, porque uno entiende que algunas mamis no son para ser tomadas para la chacota y mejor no patearle la cucha al kraken.
  • Pero como nothing is done until it´s done, el mero día de la fecha del cumple de Bauti vienen los car pooling, confirmaciones particulares y cambios de planes de último momento entre algunas mamis, donde todos seguimos estando copiados, para alegría de nuestras retinas y otras partes del ojo que leen un interesante intercambio de preguntas cruciales del tipo “Chicas, hoy está fresco, ¿ustedes lo van a mandar con buzo?” porque se sabe que para determinar si tu hijo siente frío, no hay que preguntárselo a él, sino consultarlo con las otras mamis, que a su vez tendrán la misma duda o en el mejor de los casos, darán opiniones tan surtidas como la cantidad de mamis que contesten, hasta llegar, luego de unos veinte mensajes, a un consenso razonable de que mejor mandarle el buzo por las dudas y que si tienen calor que no se lo pongan.
  • Y ya de regreso a casa, acabada la fiestita, cuando uno espera el grand finale del calvario, se encuentra con que éste nunca es un allegro prestissimo con fuoco, ni siquiera un andante moderato, sino que es más bien un larghissimo martirizante porque algunas mamis más emotivas comparten fotos o, peor, videos del cumple, y el ciclo de respuestas y contrarespuestas se reinaugura por al menos 24 horas más, ornamentado por comentarios como que Facu volvió con fiebre, consultas de si alguna se llevó una campera equivocada o debates aislados sobre si los nenes transitaron la velada contentos o aburridos.

 

Sé que ninguna mami se considera a sí misma como mami, pero que las hay, las hay. Y por supuesto que el nombre Bautista es adorable y es de agradecer la generosidad de invitarnos al cumple. Pero, mami, desde hace por lo menos 600 años que se inventaron los apellidos. Usá el de tu pibe. Lo mismo con la nomenclatura de grado/curso/turno que andá a saber si Sarmiento nos la haya legado, pero que si no, a algún burócrata del Ministerio de Educación se le debe haber ocurrido para facilitarle la vida a la gente y quizá hasta con la secreta esperanza de evitar que las madres se convirtieran en mamis. Y a las demás mamis, demos por sabidas las innumerables virtudes de la opción Responder en vez de Responder a todos. Imaginemos los incalculables años de vida y alarmitas de Whatsapp que nos ahorraríamos.

© JIR