Minifurias Feb13

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Minifurias

¿No les pasa que a veces tienen algo clarísimo, casi casi como que están viendo el futuro, sea por experiencia, deducción, demostración o intuición, y por más que lo intentan no logran que los demás se plieguen a su pensamiento y —cuando finalmente sucede/no sucede lo que ustedes predijeron— ya es tarde? Adiós a los yo dije, los hubiera, los ¿vieron? y los tendríamos que haber. Pocas cosas me frustran y enfurecen más, por haber tenido razón y no haber logrado convencer cuando correspondía.

Estas minifurias muerden en la vida, trabajo, liderazgo, paternidad, en todo. Se aplica a los demás (no saber persuadir, no superar las terquedades, haber tenido miedo a imponerse si correspondía) y se aplica, principalmente, a uno mismo (tener claro que lo que estamos haciendo va a terminar mal, pero autoengañarnos o ser haraganes). Habrá quienes se alegren oscuramente cuando sus predicciones se cumplen y la oportunidad se haya perdido; como el que se siente galardonado frente a la molleja quemada porque no le hicieron caso cuando dijo que se necesitaba menos fuego. No es mi caso. No es lindo tener razón en algo que se pudo haber hecho bien y no se hizo por falta de convicción o mando. ¿Y qué hacer para que esto no pase? No lo sé con exactitud, chicos. Frente a otras personas, quizá, tratar de ser un mejor argumentador, aprender a demostrar las cosas, a seducir o imponerse si se tiene la autoridad y la situación lo requiere, por más impopular que sea en el momento. Con uno mismo, imagino que madurar y tener la disciplina y capacidad de sacrificio que la situación exija. Porque no podemos darles patadas a los demás, por una cuestión de humanidad; y no podemos autopatearnos, por una cuestión de anatomía. Hasta imagino que el peor tormento del infierno debe ser recriminarse a uno mismo por haber sido tan idiota por haber terminado ahí. Así que mejor no llegar a la instancia de querer patear a nadie (ni de ir al infierno, jeje), y qué bueno sería si lográramos hacer y hacer hacer lo que corresponda como corresponda cuando estamos seguros de que debe ser hecho y no solamente por ego o un capricho sin asidero en la realidad.

Si sale como pensábamos, todos felices; el resultado demostrará que la exigencia, argumentos o hasta autoritarismo circunstancial tuvieron su justificación. Si no sale, bueno, a pedir disculpas, entender las causas y ser más humildes para aprender de los otros, abrir la cabeza y decidir mejor la próxima vez. En una de esas nos evitemos estas minifurias, tan irritantes, habituales y réquete odiosas ellas.

©JIR