Poemas III Sep01

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Poemas III

La fiebre

Calcuta, India. Para Rubén

 

Una fiebre de la pequeña

menos encendida

que la chispa de la vela.

La fiebre de la pequeña.

 

Las gotas del agobio

en la frente de la pequeña

juntan menos agua

que una lágrima.

 

(Y sin embargo son

miles de perlas;

muchas más miles

que el joyero de la reina).

 

Sus mejillas espantadas

empujan menos aire

que el filamento de la hierba.

La fiebre de la pequeña.

 

El Cielo la está mirando

y ya le está abriendo una puerta,

(la puerta para los niños,

la más abierta)

 

La vida de la pequeña

suelta, como canoa,

las amarras que la unen

a esta tierra.

 

La niña que está muriendo

cree que sueña.

 

***

Zíngara

Granada, España

 

Sus ojos tenían un no sé qué de aljibe, jondos y gitanos, acaso andaluces.

En Roma sugirió las nubes detuvieron su caravana sobre San Pedro, la plaza.

Y la lluvia aplaudió sus palmas con las de las estatuas.

Tenía la piel del color del azúcar negra, podría decirse que su boca era un pájaro,

hasta afirmarse, podría, sus manos también pájaros.

Ella.  Jonda y sin años. Cantemos dijo un canto infinito: el silencio.

Yo.  No me hundí ni un poco en su misterio umbrío, periferia del tiempo.

Ella.  Jondamente se fue y sus ojos tenían un no sé qué de aljibe.

Por la noche empecé a no poder olvidarla.

 

***

Pampa

 

El tiempo primordial del infinito

anidó en tus extensiones.

La noche agota sus alas para cubrirte toda,

y debe haber menos densidad de astros

en la frazada inmensa.

Si Dios, cansado, tuviera que acostarse

vos serías la cama, tanto horizonte.

Mienten los geógrafos: no tenés límites.

Mi carne se fatiga con sólo pensarte.

 

***

Ardenas

 

Arder es una palabra lenta,

una docilidad de fuego, un incendio chiquito.

Arden las galaxias, arden tus pupilas,

arden las manzanas miradas desde lejos.

(Los días y nosotros)

Arder es una palabra por entero tuya,

y yo ardo como un pajarito

que vuela entre la lluvia

de la gris cualquier ciudad.

 

***

 

Dígalo con flores

 

Una flor le dice a otra:

tengo fiebre.

La otra contesta:

No,

son

las

abejas.

***

Una flor se altera:

¡una vena, una vena!

La otra razona:

No,

una

lombriz. (*)

 

(*) Y luego explica:

las venas son

viboritas azules

en las manos

de las niñas.

***

Una flor siente

vergüenza de tener miedo.

Pero el invierno es compasivo

y la deshoja a solas.

***

Una flor nomeolvides

se olvida de todo.

Se porta capullo,

actúa semilla.

Otra flor masculla:

tiene Mal de Alzheimer.

***

Una flor ya no soporta

la tortícolis.

Llora. Chilla. Llora.

Es una lástima,

porque

es

girasol.

 


©JIR