Vocho movido Jul29

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Vocho movido

Son muy fáciles de hacer: te subís al vocho blanco que hace un chorro de años usaba tu esposa para ir a la universidad. Partís del zócalo barroco de la Heroica Puebla de Zaragoza, o Puebla de los Ángeles, o Angelópolis, como prefieras decirle, luego de haber comido unos churros en una churrería de no menos de 100 años de antigüedad, y vas tomando fotos al ritmo del viaje hasta la casa del abuelo Álvaro. Vos estás en el asiento del copiloto, no manejando, se entiende. Atrás tienen que viajar tu esposa y tus 6 hijos, metidos como pueden entre el asiento trasero y la cajuela. Algunos van peleando, otros dormitando, el bebé dormido o llorando de sueño, es indistinto. Y salen, nomás.

©JIR