Poemas I Feb24

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Poemas I

Parece poca cosa, pero es todo un ritual el correrte el cabello detrás de la oreja con tres dedos y en silencio, las manos oliendo lejanamente a jabón. Buenas noches es el segundo acto aparentemente trivial, pero es toda una liturgia tartamudear mi día en tres palabras y libar en tres palabras el tuyo, reír o suspirar y comulgar con un beso. Y tu peso gravitando hacia el otro hemisferio de la cama, tectónicamente, previsible y leve. Y yo presintiendo que nosotros dos solos somos el mundo y la cama está sostenida por cuatro elefantes gigantes e inmortales parados sobre una tortuga más inmortal todavía. Apagar la luz consuma todo: volvernos ciegos, mi mano vuelta carabela que busca entre el oleaje hasta atracar y desvanecerse en algún litoral de tu cuerpo. Y cuando la serpentina fosforescente de los sueños empieza a girar en los ojos, la caída ya no tiene retorno y nos dormimos incautos, ingenuos, encomendados a la tortuga y a los cuatro elefantes que sostienen al mundo (vos y yo) sobre el abismo y el miedo.

 

***

 

Vos sos

el enigma

y sos

la clave.

 

***

 

Recuento: hay en tu nombre un laberinto resuelto / un vibrar de fuego / y tersura de mañanas.

Como las calles te peinás con el diluvio / y como a las calles te recorro.

El tiempo anda de repliegue / o averiado / porque hoy te veo más flor, menos rama.

He terminado esta carta / para demostrar científicamente / que las cartas se envían / pero la soledad queda.

Llueve, mujer, llueve ahora. ¡No, no está lloviendo! Llueve tú.

***

 

Lentamente tu boca se acerca.

demasiado lentamente hoy.

soy un náufrago que se ahoga

viendo tierra en el horizonte.

 

***

 

Anillo.

Todos los mares (que es uno solo pero con distintos nombres).

La cicatriz de un valiente.

Un reloj de arena roto y sin tiempo.

La plata del río de la.

Las contracciones del parto de los hijos.

El ciclo del agua.

Un electrocardiograma que da bien.

Un rebaño de dunas pastoreado por el viento.

Esa palabra infinita, la no dicha.

La vida como es y no como está.

Los días y las noches que ahora giran en tu dedo,

mágica, inexplicablemente.

 

©JIR