Hola, ¿está ética? Sep07

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Hola, ¿está ética?

En 20 años de trabajar en creatividad muchas veces nos pidieron ideas para presentar a riesgo y en varias aceptamos, por distintas razones estratégicas, comerciales o personales. En 20 años también vimos cómo el rubro maduraba y cada vez más las agencias y demás colegas de industrias creativas se niegan a regalar lo más valioso que producen. Si quieren leer más de este vicio pueden leerlo en este post.

Pero, chicos, siempre se puede aprender un poco más. Hace pocos días, una importante empresa de consultoría nos llamó para que les presentásemos ideas para fidelizar a sus clientes (puntualmente, eventos o actividades vivenciales para ejecutivos y sus familias, tales como catas de vino, palcos VIP, espectáculos culturales, etc). Lo charlamos con mi socia y acordamos hacerles una devolución acotada y lógica: un listado de ideas, pero no el desarrollo completo de cada una, hasta no tener un acuerdo comercial. Aceptaron, felices.

Al día siguiente entendimos la razón de esa felicidad: cuando comenzamos a llamar a proveedores de experiencias (ejemplo, centros de catas, vendedores de palcos para deportes, etc) para ver la disponibilidad y oferta que tenían, nos empezaron a decir que varias agencias estaban llamando por lo mismo, y para el mismo cliente. Oh sorpresa. ¿Cómo no iban a estar felices, si estaban haciendo trabajar a gente profesional de manera gratuita y sin que lo supieran? Ante la duda, llamamos a dos agencias colegas de confianza y nos dijeron con fastidio que también se habían llevado la sorpresita. Pero el colmo era éste: el mismo cliente también estaba averiguando por su lado, en paralelo a las agencias.

¿Qué había pasado? La empresa, faltando a todo criterio ético, había armado un concurso de agencias fantasma. Es decir, había convocado a varias agencias para que le dieran ideas, haciéndoles creer que eran las únicas, ya que nunca blanqueó que estaban compitiendo entre sí. Imagínense la desprolijidad, ruido y disgusto de todos los involucrados, al sentirse burdamente manipulados y engañados.

¿Qué hicimos? Le escribimos a la chica que nos contactó preguntándole si nuestro descubrimiento -el concurso fantasma- era cierto. No nos respondió. Insistimos con otro mail y admitió que sí, que “varios gerentes había llamado a agencias amigas a pedirle lo mismo, y que ella centralizaba la búsqueda” (sic) y que disculpas y bla bla bla. Sentí un poco de vergüenza ajena. Con amabilidad le dijimos que les habían faltaron el respeto a un montón de profesionales y suspendimos el trabajo; ya saben que no se pueden hacer buenos negocios con malas personas.

Un día voy a hacer este experimento: llamaré a la empresa y preguntaré Hola, ¿está ética?. Seguramente contesten No, hoy no vino a trabajar.

©JIR