MUTACIONES DEL ASCENSOR Jun20

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MUTACIONES DEL ASCENSOR

El ascensor tiene la triple función de subir, bajar y hacer intrascendentes las conversaciones. Cualquier señor o señora que en un ambiente natural podrían embelesar con su charla, entrando al habitáculo conversan

_ Hola, ¿todo bien?

_ Todo bien. ¿Vos todo bien?

_ Todo bien.

La reducida superficie del lugar obliga a estar en posición vertical, casi siempre con alguien pegado, lo que impide desplazarse y mucho menos realizar actividades aeróbicas; por ello también es ocasión de paradojas

_ ¿Corriendo, no?

_ Corriendo a full. ¿Vos?

_ Igual, corriendo.

Si el aparato se pone calmoso en subir o bajar, por efecto de andar parando en múltiples pisos, se desencadena

_ Nos tocó el lechero.

_ Paciencia.

El caso opuesto es cuando muchas personas pujan por entrar hasta llenar su capacidad máxima, lo que provoca

_ Bueeeno, vamos a bajar rápido…

_ Je, menos mal que del subsuelo no pasamos.

Sin sospecharlo, los que inventaron el ascensor fueron los precursores del cambio climático, puesto que en su interior el clima siempre es de locos

_ Calor, ¿eh?

_ Tiempo de locos.

_ Dicen que mañana llueve.

El mismo caso puede darse, pero con más laconismo todavía

_ Qué tiempo de locos.

_ Sep. Que se decida, che; o frío o calor, pero así no va.

Cuando se está especialmente inspirado, el cubículo facilita un espacio fraterno para los aforismos de la vida y la metafísica de la resignación

_ ¿Cómo va todo?

_ Y… en la lucha.

_ Y sí, qué se le va a hacer.

_ Es lo que hay.

_ Mejor eso que nada, ¿no?

A veces, puede forzar intimidades brutales, como cuando uno se topa con alguien que lo incomoda, supervisor, empleado, vecino o compañero con quien no tiene afinidad alguna

_ ¿Cómo anda, Ramírez?

_ Bien, ¿usted?

(Gesto de pulgar arriba)

_ ¿La familia?

_ De diez.

_ Me alegro.

_ ¿La suya?

_ Muy bien, gracias.

La gente se quejaría menos de los políticos si notara que las cuatro paredes de metal y espejo oyen más promesas incumplidas que nadie

_ Che, nos tenemos que ver.

_ Podemos juntarnos con las brujas y los pibes.

_ Buena onda. Me fijo la agenda y arreglamos.

_ Dale, arreglamos.

_ Pero posta, arreglemos.

Aunque por alguna misericordia omnicomprensiva, nadie reclama a sus semejantes la falta de palabra:

_ Uy, loco, al final no nos vimos.

_ Somos de terror. La próxima no pasa.

_ Dale, vamos viendo la agenda.

Asuntos profundos, como los efectos de la temporalidad en la existencia humana, también tienen cabida en escasos instantes

_ Hola, ¿los chicos?

_ Bien, che. Grandes.

_ Ellos crecen y nosotros envejecemos, ¿eh?

_ Y sí.

O revelaciones espirituales que son felicitadas en público, como aquellos que insinúan ser la reencarnación de Buda y ya rozan un estado quietud absoluta que roza el Nirvana

_ ¿Qué andás haciendo?

_ Nada.

_ ¿Novedades?

_ Ninguna.

_ Bueno, ¡bien!

Aunque su contracara, la hiperactividad mundana que no deja espacio para el silencio interior, también se festeja

_ ¿Como loco, no?

_ Sí, como loco.

_ Bueno, ¡bien!

Los reclutadores y headhunters corporativos pueden detectar potenciales managers, por las actitudes de servicio y liderazgo que se evidencian

_ ¿Piso?

_ Tercero.

_ Segundo.

_ Noveno.

_ Listo, marcados.

_ Gracias.

Basta trasladarse 3 metros en vertical como para dar una buena noticia y dejar tranquilos a los lejanos forasteros de los otros pisos

_ Hola, ¿cómo está la banda del 12?

_ Todos bien, che.

_ Me alegro. Mandá saludos.

Los ritmos circadianos se manifiestan de forma recurrente, sea por el reloj biológico

_ Temprano, ¿eh?

_ Seee, redormido.

O por el almanaque biológico, en sus ciclos de aflicciones

_ Lunes…

_ Me quiero matar.

Y alegrías

_ Viernes…

_ Vamos todavía.

Alegrías más grandes

_ Se viene el feriado.

_ ¡No sabés cómo lo esperaba!

Y sus aflicciones proporcionales

_ Bueeeno, chau finde largo.

_ Me recontra quiero matar.

No sería mala idea crear un recorrido turístico que visitara ascensores en ese día único del año, mágico como un solsticio, donde escuchamos el preciso

_ Hasta el año que viene.

_ Je. Felicidades.

Dejamos fuera de estas consideraciones los incalculables pensamientos que se esconden en los silencios cuando nos toca viajar con algún perfecto desconocido. Creo que al igual que las palabras que se dicen, también deben ser todos análogos.

Lamentablemente, todo el hechizo de la disminución del habla se evapora con el simple acto de dar un solo paso afuera de la caja. Uno solo y la persona pierde la comunión de ser parte de un alma colectiva hecha de otras almas que están diciendo lo mismo, en una repetición inevitable. Repetición que, arriesgo, no es por azar; sino por una necesidad cósmica de que esas frases sean dichas idénticas, en cientos de idiomas, miles de millones de veces por día.

Yo estoy seguro, firmo lo que quieran, de que día en que se omitan, algo se romperá en el universo, cederá alguna viga maestra de lo creado y será el fin de la raza humana; no sé si por castigo o por culminación, pero no tengo dudas de que será abrupto y asolador, aunque algunos estén tan campantes porque el Apocalipsis no lo haya revelado tan pero tan explícitamente.

©JIR