La madera mira Feb25

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La madera mira

Fue en la primer tarde de las vacaciones. Haciendo ocio, descubrí que era hurgado con dedicación desde el techo de machimbre. Suspendidos arriba mío, estaban varios y estaba ella. Es la fatiga o son infantiladas mías, pensé; cosas de animista primitivo. Pero secretamente probé y perdí todos los intentos de a-ver-quién-parpadea-primero. A partir de esa noche me costó dormir.

 

Una tarde, contemplando el perpetuo e idéntico piso, descubrimos un hombre acostado mirándonos desde la cama. Algo entendemos de miradas, sin embargo, las suyas eran enigmáticas: parecía jugar, pero intranquilo. A partir de esa noche, le costó dormir. No entendimos muy bien por qué, si nosotros estábamos ahí, velando su sueño, queriendo que descansara.

 

***

 

 

Mirada de animal antiguo, soñoliento.

Mirada de perseguidor en el instante de descubrir al perseguido.

Mimo.

Mimo sin maquillaje.

Ella, la que asoma.

La que tiene un ojo viviente y el otro calavera.

La de melena de cobre.

La que muestra media sonrisa indescifrable.

Para verla como la vi, parate de donde estás sentado y da tres o cuatro pasos hacia atrás, alejándote de la pantalla. ¿Ves que está?

©JIR