el anticurrículum Jul13

Tags

Related Posts

Share This

el anticurrículum

A ver si a ustedes también les parece llamativo este hecho: al 100% de la información que obra en poder de los reclutadores de RR.HH. del planeta, le falta… la mitad. No sé si haya otra disciplina empresarial en donde se carezca de tanta información vital para la toma de decisiones; y lo más sorprendente, ¡todo el mundo lo da por sentado, como si nada!

¿A qué me refiero? En el CV y credenciales, las personas y las empresas presentamos el lado luminoso de nuestro desempeño: logros, hazañas y virtudes. Pero esa es la mitad de la realidad; la otra mitad es el lado no triunfante, los fracasos, mañas y vicios. De esa mezcla está hecha la vida, ¿a qué negarlo? Sin embargo, damos por asumido que en un CV, esa información esencial no tiene que figurar.

Que nadie piense que estoy delirando, soy consciente y entiendo la lógica del asunto: ¿quién se va a suicidar diciendo “Si no me controlan, hueveo en Facebook todo lo que puedo”, o “Si no tengo nada que hacer, vegeto hasta que alguien se dé cuenta”, o “Me tiene sin cuidado que mis compañeros tengan que trabajar más para suplir mi pobre desempeño”? Nadie, obvio. Las empresas tampoco diremos “Le pagamos mal a los proveedores” o “En las primeras reuniones somos simpáticos y después no te atendemos el teléfono”. Pero lamentablemente, para los que tenemos que incorporar gente a un equipo o elegir a un proveedor, esa información es vital, porque cuando empezamos a experimentar las conductas en carne propia, ya es demasiado tarde: la contratación está hecha y quizá hayamos dejado afuera a un buen candidato.


Como siempre, hay una mala y una buena noticia.

La mala, es que no hay una técnica infalible para tener toda la verdad. Pregúntenle a amigos grosos que trabajen en RR.HH. o en contrataciones corporativas, y todos coincidirán que no hay forma de saberlo a ciencia cierta. Que solamente contás con información parcial para minimizar la incertidumbre. En otros post, ya compartí lo de pedir referencias y de buscar más información on line. Sin embargo, no alcanza.

La buena, es que, a pocos centímetros bajo la piel, tenemos un instinto ancestral para percibir la esencia de una persona. Ese instinto que mira, siente, scanea de manera inconsciente, registra microexpresiones, tonos de voz, poses y miradas. Ese instinto llega a completar la información faltante en casi un 80%, nunca al 100%, claro.


¿Es fácil hacer uso de esa capacidad intuitiva? Más o menos, pero con ejercicio se va mejorando. Por experiencia (léase “por haberme equivocado mucho”) les comparto que, de toda la información que entra por nuestros sentidos, opino que el orden de confiabilidad es 1) lo que sentís con el otro, 2) lo que ves del otro, y recién, 3) lo que escuchás (o sea, lo que te dice el otro). Confiar en lo que sentimos y no tanto en lo que nos cuentan, ayuda en grande a pifiarle menos.

Otro tip: no estar solo en las reuniones o entrevistas. Si tienen alguien con una percepción complementaria a la suya (no que los influencie), tanto mejor, porque el input de sensaciones estará aumentado. Me pasa muchas veces con Fabi, mi socia, cuando entrevistamos a una persona -futuro miembro de equipo, potencial proveedor, potencial cliente- que ella puede poner en palabras cosas que yo estaba dejando pasar, porque quizá mi umbral de percepción no es tan fino en ese aspecto, o las capté de manera casi subliminal y no de forma consciente. Y a veces, sucede el caso inverso, que percibo algo que ella no. Me viene a la memoria un ejemplo, después de una reunión, cuando yo tenía una sensación extraña que no era capaz de verbalizar, y Fabi dijo claramente: “¿No sentiste como una oscuridad en la forma de hablar de esta persona?”. ¿Qué era “una oscuridad”? No sé, nada en concreto, algo fuera del vocabulario, pero era la mejor metáfora para definir esa sensación que nos incomodaba. Y ese tipo de percepción ampliada es bastante más normal que lo que pensamos, solamente hay que convertirse en antena y racionalizar menos. Acá nos toca envidiar un poco a las mujeres, que corren con mucha ventaja en la capacidad de intuición.


Seamos realistas, mientras no declaren legal el uso del suero de la verdad, al 100% siempre le va a seguir faltando el 50%. Y ojalá nunca lo legalicen, qué miedo. Pero si escuchamos los instintos que traemos de fábrica, y les hacemos caso, vamos a poder decidir bastante, bastante, bastante mejor que si solamente nos dejamos engañar por lo que queremos creer.

©JIR