Primer sílaba May25

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Primer sílaba

Vamos con un divertimento en el taller de narración de la USAL, con María Lucrecia Reta. La consigna era tomar la primer sílaba de tu nombre y ponerle un verbo que empiece con la misma sílaba, en presente indicativo. Juan juega, Juan junta, etcétera.  Después de presentarnos de esa forma, apareció una segunda consigna, la de escribir un microrelato que iniciara con esa frase. Van:

 

JUAN JUEGA

Juan juega a que hace un mundo y nadie lo distrae; y juega y crea y hace deshace y rehace y expande y pone y saca y nadie lo distrae; y da vida y la vida medra, y Juan juega a darle cosas: planetas, átomos, tormentas, bebés, jirafas; y ya son miles de millones en el juego, y nadie lo distrae; y está obteniendo un cosmos agraciado con leyes y todo: gravedad, magnetismo, entropía y a veces una que otra supernova y de pronto entra su madre y sin querer provoca el fin del mundo.


JUAN JUNTA

Juan junta recuerdos ajenos. O mejor dicho, los saborea, los necesita, se alimenta de ellos; los suyos se han borrado, ahora siente un hambre basal de los de otros. Erráticamente busca y cuando encuentra, yerra pocas veces. No entiende -ni le importa- por qué los demás se niegan a compartírselos, si hay recuerdos que son manjares y los manjares son para poner en común. Él sigue necesitando esos refrigerios, injuzgable, inocente, como un león con hambre; así que cuando los halla, hace lo de siempre: abre el cofre cóncavo donde se alojan y con sus manos hechas cucharas saca la pulpa blanda de las memorias. Juan junta recuerdos ajenos, y aunque casi no ve y casi no oye, en sus oídos bastante estropeados escucha un grito pavoroso que no entiende, pero es invariablemente la antesala de cada festín: “sálvenme, el zombi quiere devorarme el cerebro”.

© JIR