implorando el dato Abr13

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implorando el dato

O me das un presupuesto, o me das un objetivo, o no te enojes. Imaginen esto: llaman a un arquitecto y le dicen “quiero hacer una casa para mi familia”. El buen hombre necesitará algún dato para presentar un proyecto: dónde está y cuánto mide el terreno, cuántos miembros -y de qué sexo y edades, preferentemente- tiene la familia, si tienen auto y, a la postre, con qué presupuesto aproximado cuentan. Careciendo de cualquiera de esos datos (como mínimo) es difícil que el arquitecto pueda concebir algo coherente. Puede pifiarle por mucho, presentando algo faraónico o liliputiense. Sólo si cuenta con poderes paranormales tendrá alguna chance de proyectar la casa adecuada para esa familia y sus recursos.

Este ejemplo hogareño tiene su correlato en el mundo empresario, con los concursos de agencias. Tiempo atrás escribí este post sobre el asunto, pero considero oportuno darle una vuelta de rosca, por si quedó una zona gris.

Cuando a las agencias nos invitan a participar de pitchs, la primer pregunta, para poder hacer una devolución lógica y adecuada, es ¿con qué presupuesto cuentan? Como ya adelanté, no es por avidez, sino por enfoque. En muchos casos, no nos lo quieren decir (o no lo saben). Entonces, cambiamos la pregunta: ¿qué objetivo tienen, a dónde se quiere llegar? ¿A quiénes -y a cuántos- quieren contactar, durante cuánto tiempo? La agencia puede asesorar o arrimar magnitudes aproximadas, coherentes o deseables, pero el cliente es quien conoce cuánto hilo tiene el carretel. Si eso no se sabe, es una luz amarilla-naranjona, y recurrimos al último recurso: ¿Hay algún competidor o benchmark que consideren adecuado tomar de referencia, en cuanto a volumen de inversión o mercado?

Y si eso no se sabe, hay cuatro soluciones más: la clarividencia, la precognición, la telepatía o el viaje astral. Pero es difícil encontrar gente con esos skills en Zonajobs.com