El padre pródigo Dic25

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El padre pródigo

Parábola del Padre Pródigo.

Un hijo tenía un papá y una mamá; y el padre, le dijo: “Hijo, dame la parte de tiempo que me corresponde”. Y él le repartió su infancia. Poco días después, el padre lo reunió todo y se marchó a un país lejano -su profesión- en donde malgastó todas las horas de su hijo trabajando de más, como si fuera lo único importante en la vida. Cuando hubo gastado todo el tiempo, sobrevino una crisis en esa empresa, su carrera peligró y comenzó a pasar necesidad de afectos reales. Entonces, fue y acordó con uno de los gerentes de ese trabajo, que le mantuvo el puesto, y lo mandó a sus oficinas a realizar tareas menores. Y deseaba llenar su alma con las horas de su hijo. Y reflexionando, dijo: “¡Cuántos conocidos de mi hijo tienen su tiempo en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre de verlo! Me levantaré, iré a mi hijo y le diré: hijo, les he fallado a tu madre y a ti. Ya no merezco ser llamado padre tuyo, trátame como a uno de tus conocidos.” Y, levantándose, partió hacia su hijo. Estando él todavía lejos, le vio su hijo y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El padre le dijo: “Hijo, les he fallado a tu madre y a ti. Ya no merezco ser llamado padre tuyo.”

Pero el hijo dijo a sus amigos: “Por favor, iros deprisa, que quiero estar con mi papá. Por hoy, llévense sus juguetes, libros y figuritas, porque este padre mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron la fiesta.

Su mejor amigo estaba en la calle, y al llegar, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las risas; y llamando a uno de los amigos, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: “Ha vuelto su padre y tu amigo le ha pedido a todos sus conocidos que se fueran, porque lo ha recobrado sano”. Él se irritó y no quería entrar. Salió el hijo y le suplicaba. Pero él le replicó a su amigo: “Hace tantos años que te acompaño y jamás dejé de estar a tu lado cuando lo necesitaste, pero nunca hiciste una fiesta conmigo; y ¡ahora que ha venido ese padre tuyo, que ha devorado tu infancia con trabajos, viajes y horas extras, has organizado con él la fiesta más hermosa!”. Pero él le dijo: “Amigo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque mi padre estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”.

Quien quiera leer la versión original (parábola del Hijo Pródigo) puede hacer clic acá.

© JIR